miércoles, 26 de junio de 2019

A vuelo de jet







En 1972 redactaba para El Luchador “A Vuelo de Jet”, una columna cotidiana que daba cuenta del movimiento aeroportuario y el 16 de agosto registramos la llegada del periodista Pedro Manuel Vásquez,  Vicepresidente de la AVP, que venía a reunirse con el gremio para informarle del proyecto de Ley.  El  Congreso Nacio­nal no había remitido al Pre­sidente de la República la Ley de Ejercicio del Periodismo, recientemen­te sancionada. El Vice­presidente de la AVP es­tuvo reunido con los ave-pistas  en la Casa se­de y amplió el conocimiento que teníamos sobre la Ley y sus entretelones. Advirtió que debemos es­tar en guardia para la ocasión en que se vaya a dic­tar el Reglamento de la Ley porque éste serviría para mejorar o minimizar, según sea el caso, el contenido y doctrina de algunos artículos relati­vos al ejercicio libre, rec­to y honesto de la profesión. (AF)

jueves, 20 de junio de 2019

Una Anécdota del Club de Comercio


La poeta y fundadora del Cuerpo de Bomberos de Ciudad Bolívar, María Jesús Silva Inserri, hermana de la primera Miss Venezuela, me contó una vez que era pobre, pero bella “y recuerdo que me negaba ir a un baile de Carnaval en el Club de Comercio, porque mi único vestido de fiesta, era de tafetán negro y estaba bastante desgastado. Mi madre Elvira insistió tanto que solucionó el problema utilizando una franja  roja de una Bandera Nacional, para hacer corazones con los que adorno el vestido. Así me aventuré tímida y temblorosa, pero la alegría y seguridad retornaron al cuerpo cuando al subir los peldaños de la entrada del antiguo edificio del Club de Comercio, Emilio Morales, pegó un leco: Que Maria Félix ni que Maria Félix, que kilo de ñame ni ocho cuarto, esto se llama la ¡Princesa Maria! Inmediatamente reventó un sonoro aplauso y desde entonces, Emilio es mi mejor amigo, yo lo adoro. Cuando se disfrazaba, le prestaba mis zapatos, porque soy patona y calzo 41”  (AF)

60 Años del Club de Comercio



Hasta el 5 de febrero de 1900 que se constituyó la Cámara de Comercio, los comerciantes de Ciudad Bolívar no tuvieron otra forma de actividad gremial que la social a través del Club de Comercio, llamada antes Club de los Alemanes, que  existía para 1868, según  el libro de Carld Geldner "Anotaciones de un viaje por Venezuela" publicado por la Fundación Cultural Humboldt.
De manera que si sumamos el Club de los Alemanes  que es la verdadera raíz, el Club de Comercio de la ciudad tiene más de 150 años y 60 en su segunda etapa que es cuando construye edificio propio en las afueras de la ciudad disponiendo de un terreno más amplio y cómodo, incluso para piscina. bar y estacionamiento que no tenía en la casona del Paseo Orinoco  y Constitución donde comenzó.
En su segunda etapa, hace 60 años (21 de junio de 1959), se inició con la presidencia de Luis Granati y después son numerosos los miembros que le han imprimido impulso, consolidación y auge a este Club testigo y asiento de grandes evento festivos y recreacionales de la ciudad capital, entre los cuales nos atrevemos mencionar al  doctor Luis José Candiales, José A. D´Anello, Lino F. Bossio, Felipe Herrera, Héctor Guedez, Cesar Obdulio Iriarte, Tomas Gómez, Pedro Echeverría, Enio Echeverría, José J. Granati  Pedro Vicente Gómez, Pedro Silva Estrada, José Totesaudt,  Mario Palazzi, César Pérez Rossi y Claudio Welle
La  antigua casa del Club de Comercio, altiva casa entre el Paso Orinoco y Constitución, era el centro socialmente neurálgico de la ciudad. De allí salieron numerosos matrimonios. Era como el Olimpo y los carnavales un llamativo juego de fantasía.
Antes de la década de los años cuarenta había pocas  salas de baile. “Bailes de salón”, le decía la gente y en año nuevo destacaba el del Club de Comercio.  Allí era el gran baile de la “sociedad” en ocasiones importantes como la de Pascuas y Año Nuevo. (AF)


miércoles, 19 de junio de 2019

Telmo Almada


El vals, esa danza ca­denciosa y elegante que empezó a extenderse en Europa a fines del siglo 19 y que más tarde popularizó Strauss, llega­ría alguna vez a tocar ­las puertas de Venezue­la y a extenderse por to­da la geografía nacio­nal a través de las victrolas y auto-fónicas de cuerda que eran artefac­tos asequibles sólo para determinada clase. Los que no podían disfrutar de una victrola en su casa se conformaban con valses de las re­tretas o cuando algún grupo musical del pue­blo se declaraba en asueto y se ponía ale­grar a los moradores. En Zaraza, un muchacho lla­mado Telmo Almada que tocaba bien el cornetín fue uno de los tantos músicos que se extasia­ron en el vals importa­do que se popularizó en Venezuela tanto como el joropo. El vals siempre ha sido la danza de eti­queta y ella dominó du­rante una época la sen­sibilidad del venezolano.
       Telmo Almada en Zara­za, hasta la edad de 23 años y después que se integró a Ciudad Bolí­var, estuvo ganado por la cadencia de este bai­le y de esta música de origen alemán. Como músico que fue des­de muy joven nunca es­tuvo satisfecho con eje­cutar los valses que llegaban de fuera sino que creó más de 200 composiciones que an­dan rodando por todo el territorio y quién sa­be si más allá porque Telmo Almada era un romántico como Fé­lix Mejías que nunca se ocupó por conservar, re­gistrar y legalizar sus creaciones musicales sino que luego que sa lían de sus arpegios quedaban libres como el viento. Por eso este mú­sico que cumple año de nacido el  14 de abril, se limi­taba a decir que durante su vida de artista com­puso más de 200 valses, pero ni un papel ni una grabación se hallaban en su humilde ca­sa,  tan sólo un piano moderno que contrastaba con la pobreza de la casa y una guitarra con la cual recreaba su espíritu en esa soledad en que des­de el año 1971 lo su­mía en una ceguera.
Un hijo con melena de hippie lo acompañaba en su senectud, una senec­tud que a duras penas soportaba los días, esos días en los que muy es­casamente se oían las composiciones de este hombre  para quien la luz dejó de existir en medio de una soledad estremecida por azarosos recuerdos.
Los recuerdos, que en junio de 1972  cuando visitamos la casa de Telmo Almada, salieron de su mutismo y se con­virtieron en palabra viva por la intromisión y pre­guntas del periodista.
Entonces el músico fue hilvanando a la Ciudad Bolívar del Año 23. El América con su cine silente y la orques­ta que daba vida a la función del celuloide vivo en el gesto y muerto en la palabra.

Nica­nor Santamaría a quien esta ciudad le debe un homenaje que hasta ahora no ha tenido la deci­sión de cumplir; Miguel y Ramón Delgado, Luis Rafael García Parra, Ra­món Díaz, Manuel Díaz, Antonio León Rubio y tantos otros músicos, casi todos muertos, que dieron alegría a una épo­ca que muy pocos re­cuerdan ya en esta ciu­dad angostureña. La Banda Dalla Costa, de la cual fue primero Sub-Director y después Di­rector. Canciones de Hi­meneos, los tangos,-los Fox Trot, las serenatas ventaneras y cuántas cosas más prolíficas de hablar. Pero el tiempo para el artista pasó y sólo vivió en su re­tiro esperando lo que habría de llegar  como llegó irremisiblemente. (AF)

El Profesor Edgar Camacho


En el año 1977 era voz populi con tonalidad de  asombro el que un “peso pluma” le haya ganado la pelea a un “peso pesado”.  Se refería metafóricamente  esa voz callejera a que al Presidente del IND Regional, profesor, Edgar Camacho, hubiese precipitado la caída del Gobernador Fortunato Adrián Morillo,   quien apenas duró nueve meses en su cargo a pesar de su condición de  bolivarense y hoja de servicio público como ingeniero civil,        
El Gobernante nunca estuvo de acuerdo con Camacho al frente del IND en sustitución de Ramón Rumbos, transferido acaso por su comportamiento polémico o por presiones porque, como aducía el propio Camacho: vivimos en un país donde el régimen de derecho no ha podido liquidar la herencia de las presiones y el individualismo”.
El impasse del director del IND era por haber decidido  el Gobernador la remodelación del Polideportivo Heres con el presupuesto del IND que apenas alcanzaba para sostenimientos de las 21 Asociaciones y además por haber resuelto el gobernante la construcción de canchas deportivas sin   el control técnico del IND,
Y cómo se resolverá el problema preguntamos al Gobernador  y éste respondió sin ambages el problema  se resuelve cuando me vaya yo o se vaya él”  -Quién se irá primero? Preguntamos y Camacho contestó. Bueno, la soga suele re­ventar por lo más delgado”.  Pero esta vez excepcionalmente reventó por lo más grueso.
Y era que Camacho estaba respaldado no sólo por su partido sino por  el IND Nacional que lo había nombrado, por todas las Asociaciones y su cartel de deportista  egresado del Pedagógico.

Efectivamente,  Edgar Camacho es egre­sado del pedagógico de Cara­cas, campeón universitario nacional en 1966, triple subcam­peón de los Juegos Universi­tarios de Mérida en la especialidad 1500, 3000 y 5000 metros planos, se inició como educador en el Liceo Andrés Bello de Caracas-, profesor a tiempo completo en el Tomás de Heres, jefe del Departa­mento de educación física en el mismo liceo, subdirector del Liceo Carlos Emiliano Salón Presidente del Colegio de Profesores de Venezuela, Seccional No. 11 (Ciudad Bolívar. Bueno, toda una hoja de servicio con suficientes méritos y créditos. (AF)

domingo, 16 de junio de 2019

Día del Padre




Hoy, tercer domingo de Junio, es un día especial concebido para insistir en la conciencia ciudadana que el día del Padre con todo lo que el sustantivo significa, es todos los días y siempre.
Numerosas versiones discurren sobre su origen histórico  y una de ellas, quizá  la que ha tomado cuerpo y fuerza, es la del Club de Leones por la extensión de éste en países del mundo, hasta el punto que el famoso Día del Padre se ha internacionalizado.
Todo había comenzado cuando Harry Meek presidente del Club de Chicago en 1915 lo sugirió en un discurso de corte humanitario ante varios clubs de Leones  que lo aplaudieron y aceptaron con entusiasmo y convinieron en celebrarlo  el tercer domingo de junio  cercano al cumpleaños de Meek a quien  coronaron ese día como el “Creador del Día del Padre”.
Por esa vía habría llegado a Venezuela en los años sesenta.   Lo cierto es que el Día del Padre se ha internacionalizado aunque no en una misma fecha.  La Iglesia católica europea, por ejemplo,  lo conmemora el 19 de marzo, día de San José, padre adoptivo de Jesús. 
En en 1966 el presidente Lyndon Johnson firmó un decreto presidencial declarando oficialmente el tercer domingo de junio como el Día del Padre en Estados Unidos. A partir de este instante la celebración se esparció rápidamente por varios países, incluyendo a Venezuela.
Indiscutiblemente que el Padre juega rol fundamental en el cuerpo familiar, especialmente con respecto a la crianza de los hijos donde el padre funge como protector y guía mientras que la madre como abrigo, amor  y ternura.

Con el transcurrir de los años se ha hecho ya una ineludible tradición que implica dar regalos o  presentes  a los padres, lo cual ha derivado en una comercialización del día  hasta el punto que las tiendas sean las primeras en  promocionar el Día del padre para vender sus productos. (AF)