viernes, 25 de agosto de 2023

ORLANDO CASTRO DEPORTITA BOLIVARENSE

Orlando Castro, bolivarense que figura en el Salón de la Fama de la UCV, nació el 2 de febrero de 1940 y vivió y murió en Caracas. Siempre fue un deportista aquí en Ciudad Bolívar como en Caracas donde transcurrió la última parte de su vida y donde, por supuesto, hizo familia sin olvidarse un solo día de su tierra ni del general Piar que tanto admiró hasta el punto de animar a un grupo de guayaneses a impulsar un Cenotafio en el Panteón Nacional toda vez que fue imposible dar con los restos del invicto patriota de la independencia. Orlando, en su tiempo de estudiante, se distinguió como excelente Short-stop y Segunda base del equipo de beisbol juvenil que representó al Liceo Peñalver en diferentes contiendas regionales y nacionales. Igualmente en el equipo doble A de La Alameda. Ya en Caracas, Orlando Castro llegó a ser Director de Deporte de la Universidad Central de Venezuela y Delegado de su equipo. Realizo tan bien su trabajo que fue exaltado al Salón de la Fama que esa magnífica Casa de Estudios fundó el 21 de noviembre de 1997. Allí asimismo están sus paisanos bolivarenses Gisela Vidal, Héctor Thomas, Jesús Grúber y Arnaldo Carmona. que fueron atletas y estudiantes distiguidos. (AF).

viernes, 18 de agosto de 2023

BARBA DE TORO ASIRIO

El Profesor Reynaldo González, cambió de look. Ahora se dejo crecer la barba por lo costosa que se han puesto las máquinas de afeitar. Yo la encuentro parecida a las barbas de los toros asirios.

miércoles, 16 de agosto de 2023

YO SOY EL QUE SOY

Yo sólo sé que soy Aristóbulo y podría ser Aristóteles, pero no ese primate del que habla Charles Darwin.

martes, 1 de agosto de 2023

EL GATO MORRONGO

Mi tía Beca (Isabel) me metió en la cabeza a muy temprana edad, que el Gato en cierto modo está emparentado con Lucifer. Tal vez, por eso, siempre he detestado a los gatos, pero, por estos días un gato macho y ojos verdes, me intranquiliza porque a la hora del almuerzo siempre está debajo de la mesa y hasta se monta en mi pierna para que le obsequie parte de mi almuerzo. Por más obstáculos que le pongo, el gato siempre está. A veces me impresiono porque se parece a un niño suplicante y otras a un soldado siempre listo para la batalla.