viernes, 20 de marzo de 2015

Las Hijas Ilustres de la ciudad



En 1959 el concejo Municipal, presidido por el doctor J, M, Gómez Rengel, declaró e impuso la condecoración de Hijas Ilustres de la Ciudad,
 a la maestra Teodora Méndez de Montes, llamada también “Tirsa de Angostura” por su trayectoria magisterial y perseguida política por defender los derechos de la mujer así como a  Lucila Palacios, quien había sido nombrada  Embajadora de Venezuela en Uruguay.  La  vida de Lucila Carvajal de Arocha (Lucila Palacios) transcurrió en el inmueble que es hoy sede de la Biblioteca Rómulo Gallegos y desde allí arengó al pueblo en pro de sus derechos conculcados el día en que falleció el dictador Juan Vicente Gómez. Lucila fue la primera en tomar las calles. La primera en convocar al pueblo y arengarlo en dirección hacia una toma de conciencia a favor de su legítimo derecho a ser libre y darse libremente su gobierno. Se montó sobre uno de los bancos del paseo Falcón y sintió bullir en sus venas la sangre  literaria de sus abuelos allí a su lado dándole apoyatura a sus piernas estaban Alida Gambús y Consuelo Estéfano. Solo faltaba el joven Guillermo Benzel, quien desde el día anterior era preso del presidente del Estado.   Lucila escribió “Los buzos” (obra premiada en Cuba, 1939) Tres palabras y una mujer (premiada en el concurso de la Asociación Cultural Interamericana, 1943) El Corcel de las Crines albas (premio Arístides Rojas); Cubil, El día de Caín (accesit premio nacional de literatura, 1960), Tiempos de siega, Orquídeas azules, Signo en el tiempo, La piedra en el vació, Reducto de Soledad, Cristal de aumento, Cinco cuentos del Sur, Ayer violento, Poemas de la noche y el  silencio, Espejo Rodante, son sus obras más conocidas.







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