jueves, 27 de noviembre de 2014

Sísifo y la estrella luminosa


Visita del día 26/11/2014
Candelario amaneció alegre.  Me dijo cuando fui a tomar su café colado, que siempre madrugaba para contemplar hacia el oriente la estrella que considera más luminosa que el Sol. La llaman Sirio, y por ello, seguramente, los egipcios la escogieron como punto de referencia para medir el tiempo de sus jornadas.  Por ella sabían del flujo y reflujo del Nilo y por ella presagiaban los tiempos calurosos.  Pues bien,  después, mucho después, el Astro Rey desplazó a la brillante estrella en eso de medir el tiempo y  no sé por qué, amigo,  cada vez que voy a su encuentro me acuerdo de Sísifo.  Seguramente, le digo, porque “Si” es su primera sílaba.  No, creo más bien  porque cada vez que  mi Abuela aceptaba lo que  pedía su comadre Fortunata, respondía “Si, si, Fortunata, cuenta con eso”.  Y, a todo esto, Candelario ¿quién es ese tal Sísifo? Ah, bueno, ese es un personaje mitológico. Algunos dicen que fue rey y fundador de la ciudad griega Corinto.  Lo cierto es que ese personaje se hizo famoso no tanto por lo astuto y embustero que era a pesar de que tenía la nariz pequeña, sino por el castigo que recibió en los dominios de Plutón después de su muerte.  Al inculpado lo pusieron perpetuamente  a subir hasta la cima de la montaña una piedra enorme que siempre se le salía de las manos hasta su punto de origen.  Pensando en Sísifo siempre he dicho que Jóvito Villalba estaba afectado por el complejo de Sísifo.  Toda la vida luchando por llegar a la cima, es decir, a Miraflores, y siempre su esfuerzo se venía abajo.  Con razón el médico upatense Gervasio Vera Custodio le dijo a Pedro Collins un tanto burlón  que Jóvito hacía buena faena pero nunca remataba. En eso se hizo presente la vecina madre de la niña Khadija y la conversación quedó interrumpida.


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