lunes, 26 de enero de 2015

El Poder Legislativo Regional

26/01/2015
Cadelario se queja de los cambios de nombre de las instituciones.  Llega un momento, me dice,  en que pierden su identidad y al pueblo, por lo tanto se le hace difícil reconocerlos.  Cambiar de nombre como cambiar de vestido es una veleidad de la política ociosa.  Por ejemplo: La Legislatura Regional comenzó llamándose “Diputación Provincial”  Luego “Asamblea Legislativa” y ahora “Consejo Legislativo” y el gasto que significa:  nueva papelería, sellos y todo lo demás.  Ante los diputados, al igual que los concejales, eran prácticamente ad honorem.  Solamente devengaban una dieta durante  un mes que duraba anualmente la sesiones.  Hoy en día ganan sueldo, bonos, prestaciones, viáticos, jubilaciones.  Antes ni siquiera sede propia.  Sesionaban en la planta baja del Palacio de Gobierno. En 1959 tomó como  sede la Casa del Congreso de Angostura y finalmente hizo propia a mediados de la década del 60, la Biblioteca Auditorio, edificada sobre los restos del antiguo  Teatro Bolívar durante las administraciones de Mario Briceño Iragorri y Carlos Tocón Rodil.  El Auditorio Simón Rodríguez era prácticamente un teatro combinado con una Biblioteca donde yo por cierto leí “El Cojo Ilustrado”.  Ese auditorio fue inaugurado el 5 de mayo de 1945.  Para el efecto hubo un programa artístico transmitido por la Ecos del Orinoco y La Voz de Guayana: Himno Nacional ejecutado por la Banda Dalla-Costa, palabras de Mario Briceño Iragorri, quien vino expresamente desde Caracas; recitación de Héctor Guillermo Villalobos; “Serenata Se”, del compositor L. Danza, interpretada por Irma Huncal, acompañada al piano por el profesor José Francisco Miranda. Palabras  de Enrique Planchard, director de la Biblioteca Nacional y palabras de clausura por el doctor Eleazar Alcalá de Armas, director de la Sociedad Amigos de la Cultura de Guayana, entidad que recibió el edificio para su administración.         Su presidente, Eleazar Alcalá de Armas, quien también era presidente del Colegio de Abogados, no resistió ciertas críticas que se le venían haciendo por la prensa y renunció a todos los cargos institucionales que desempeñaba, visto lo cual el Presidente del Estado tomó una gran decisión: decretó la creación del Servicio de Cultura del Estado Bolívar, adscrito a la dirección  de educación, para suplir las funciones confiadas a la Sociedad de Amigos de la Cultura de Guayana.


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