viernes, 2 de enero de 2015

Fatalismo, cristianismo y determinismo


Enero 2 /2015.

Me levanté temprano y mi primera visita de Año Nuevo fue a mi vecino el “Viejo Candelario”, nombre por el cual lo reconocemos todos en la cuadra.  Esa mañana lo encontré meciéndose en su chinchorro de moriche, afligido, lamentando y meditando profundamente sobre la muerte trágica del hijo de una de las numerosas familias vecinas del sector.  La Madre reclamaba a Dios la muerte temprano de su hijo como si Dios lo hubiese querido así.   He ahí el problema.  Creo yo que  Dios  le traza al hombre principios de vida que debe acatar y cumplir conforme a  la religión cristiana.  El hombre no depende de Dios puesto que él desde que tiene uso de razón es libre y responsable de sus actos. Si él en accidente vehicular  pierde la vida o sufre otro perjuicio por conducir mal o utilizar una máquina defectuosa el responsable no puede ser Dios sino él por negligente o poco precavido.  Claro, un árabe mahometano diría atenido a su doctrina fatalista que tenía que suceder porque así está escrito en el libro celestial mientras el hombre de ciencias, más cercano a la doctrina cristiana, justificaría el accidente con el llamado determinismo por causa y efecto.  No hay causa sin efecto ni efecto sin causa.  Hay, amigo periodista, que buscar el origen de las cosas para medir sus consecuencias.

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